¿Amor?


Todos podemos ser amados. Todos podemos usar nuestra imágen para proyectar una vacía emocionalidad de cariño ante las cosas más absurdas y superficiales con tal de no quedarnos solos, por que manejamos el constante miedo a nosotros mismos cuando nos vemos sin alguien a quien besar. Todo se vuelve tan material, nos convertimos en un objeto para complacer la mirada de otros que también nos complace la nuestra con sus dulces órganos y huesos, y nuestras acciones, nuestros valores dejan de ser lo primordial (como si a la tierra le beneficiara esa energía tan putrefacta). 
Los gestos pierden peso, la finalidad que en un comienzo deseábamos obtener se distorsiona y ahora ha pasado a ser otro significado totalmente distinto a lo que anhelábamos. Pero todo está bien si disfrutamos de un momento bien acompañados. 
¿Qué importa? Somos egoístas.

Jamás volveremos a amar de una forma tan real y pura como cuando éramos niños.