Cada segundo, minuto, hora y día es esencial, puesto que traen consigo vivencias que determinarán lo que ocurrirá más tarde, y durante ese lapso nos enfrentamos a obstáculos sin siquiera notarlo. Diría que la mejor parte de todo este proceso es el poder que poseemos para decidir qué priorizar y en qué invertir nuestra energía. Nunca sabemos cuando podemos estar ante alguien que pretenda perjudicarnos, pero finalmente somos nosotros quienes conseguimos que nuestra mente hable más rápido que nuestros erróneos instintos humanos, dándonos la oportunidad de hacernos a un lado e ir más deprisa hacia nuestros objetivos, al fín y al cabo analizas; ''Para qué quiero perder tiempo en algo que no hará ninguna relevancia en mi vida?''. Aún en el transcurso que avanzas concluyes que de hecho, esos pequeños percances te han servido, similar a cuando haces una vista hacia el pasado, calcando justo en todos los errores que cometiste y meditas si haz obtenido cambios desde ese tiempo hasta tu presente. Creo que una sensación llenadora de esa introspección es darte cuenta que ya no eres la misma persona de entonces, que haz mejorado varios detalles que se incrustaban en tí y hasta dejan de importarte las personas que haz perdido en el camino. No llamaría a esto volverse más frío, todo lo contrario, cuidas mucho más a quienes tienes, pero a su vez te valoras, y asumes que la ausencia de esas personas fué definitivamente para mejor, y qué curioso es notar que incluso tus propias energías las sientas más vivas, como si hubieras podido liberarte de un enorme peso de encima, o mejor dicho, como si de tu aire se hubiera ido el polvo que lo contaminaba. Es por eso que ahora puedo decir que muchas veces me siento de color azúl (o morado), como cuando destaco pequeños detalles que también alegran mi existencia, como el té azúl, de hecho.
Formula un potente sentido la frase ''Lo que das, te lo das''. Cuando te sientes tranquilo, no tienes necesidad ni ánimos de despreciar o humillar a nadie, Eso es en realidad, vivir en paz con un@ mism@. Hay que ser mejor que esas personas que por deplorables acciones como esas se llaman así mismos como triunfadores, cuando es un enorme retroceso por dentro y con los años se entiende por qué jamás se llenan, hallando sus propios defectos en los demás.
Canalizar cada gota de sudor para convertirlo en un globo, prenderle una vela y elevarlo hasta el cielo cuando la ciudad se torne oscura, y ojalá al hacerlo, asegurarse de que el globo sea de color azúl.
28 de Abril.